Hay un tema que redunda curiosidad en mí, desde hace ya algunos años ¿cuál es la diferencia entre creatividad e innovación, talento y genio, o están todas relacionadas entre sí o hay un falso umbral del lenguaje que coloca límites donde no los debe haber? Leyendo el libro de Edward de Bono me animé a comentar algunos puntos que me parecen inquietantes/interesantes como resultado de comparación con otras lecturas y procesos que he venido experimentado. Repasando un poco la historia me animo a decir que es un iluso uróboro desde la edad Antigüedad, donde la creatividad era considerada una suerte de inspiración sobrenatural; mientras que en la Edad Media estaba dedicada a Dios y era únicamente para rendirle tributo, ya en la Época Moderna el hombre comienza a ser coautor de estos estados. Sin embargo, en el Postmodernismo estaba influenciada por la evolución darwiniana más la corriente asociacionista dando luego un giro al Psicoanálisis y la Gestalt. A día de hoy, mundo Contemporáneo, la creatividad lleva su enfoque a varios ámbitos, como la personalidad, la cognición, las influencias psicosociales, la genética o la psicopatología, los estudios de empresas enfocados a la innovación y la competitividad, incluso hay modos de medirla como: el Índice de creatividad en Bilbao y Bizkaia, Euro-creativity index, Creative City Index, The Global Creativity Index ¿Cómo es posible medir tan complejo proceso, como han llegado a su esencia? ¿Cómo saber si se llegó a la última posibilidad? ¿Cuáles serían los indicadores? ¿Su medición está enfocada en el proceso o en el resultado?  La verdad no creo que sea finita y medible.

 

La paradoja de lo creativo en la era digital

Si entendemos que el término creativo ha sido monopolizado, si vemos que pertenece a un específico gremio profesional como diseñadores y artistas, pero, es más, si hacemos una búsqueda en google, las primeras posiciones son para las agencias de publicidad, cuentas de Instagram o diseñadores autónomos con dominios de creativos. Como es posible que en una época donde los recursos tecnológicos permiten el acceso a una vasta cantidad de información no sea aprovechada como recurso para generar nuevas investigaciones, nuevos conocimientos, nuevas formas, y sin embargo se simplifique cada vez más a nichos que solo siguen tendencias, mitificando en muchas ocasiones al «influencers». ¿Dónde está la aportación? ¿Dónde están las combinaciones aleatorias infinitas? ¿Dónde está el deseo vivo y genuino de inspirarse desde lo individual? Es esta la paradoja de lo creativo en la era digital.

 

Pensamientos con sombreros

De la mano con esto, me resulta simpático algo que comenta De Bono en la introducción de su libro y es que cuando se nos presenta algo nuevo, juzgamos en que categoría debemos colocarlo. Y casi siempre es así, hacemos un juicio de algo y lo encasillamos, lo etiquetamos previo análisis o no. Estandarizamos todo desde lo conocido encerrándonos en un marco de acciones programadas que no nos permiten ir lejos. Es curioso como ante una situación de futuro especulativo estructuramos una respuesta resolutiva desde el pasado. Y es esto lo que conocemos como pensamiento vertical. Lo tenemos latente, es el día a día con la lógica adquirida desde la experiencia, las soluciones en modo automático sin esfuerzo cognitivo, sacando del archivo de información aprendida y almacenada. A partir de ese triste pasado creamos situaciones estándar. Pero le tengo fe al “casi no” porque también, en ocasiones se deja un margen con lo que “puede ser” y que implica un pensamiento constructivo y creativo y un rediseñar un camino hacia adelante como apunta De Bono.  (19) Le tengo fe al pensamiento lateral, que escapa de la rigidez y vuela con las alas de la espontaneidad. Este tipo de pensamiento permite salirse de los resultados obvios y crear nuevas respuestas, contemplar la visión de conjunto. Esta capacidad análoga es la base de la evolución social.  Creo firmemente en la conexión con lo abstracto, en el silencio regenerativo de la pausa, y su correspondiente vehiculización con las realidades de los niveles intuitivos. Si de algo sirven estas píldoras de los 6 sombreros de Bono es para estimular la osadía e invitar a que asome la creatividad. Esta “dopamina” hecha sombreros se resume así:

Sombrero Blanco: Explica los hechos de forma neutra y objetiva. Propone dejar de lado las propuestas y razonamientos. Se concentra en la información que disponemos, y en la que falta como la obtendremos. Se concentra en los hechos del asunto.

Sombrero Rojo: Si tenemos en cuenta que las emociones tendemos a disfrazarlas de razonamientos lógicos entonces comentaríamos las ideas desde el sentimiento, la intuición, el presentimiento y las emociones. No se necesitan justificaciones ni dar razones.

El sombrero Negro: Enfocado al juicio crítico, a la reglamentación a los límites para encontrar soluciones. Se señala lo que no encaja, lo que está mal y no funciona, Aunque si se emplea en demasía, puede truncar la creatividad  

Sombrero Amarillo: Busca los posibles beneficios de una idea. Intenta que las cosas ocurran. Busca el valor, la visión lógica. Abarca el espectro de lo positivo al optimismo. Hay que dar razones de ese positivismo y que no quede solo en “buenas vibras”  porque si no, será parte del Sombrero Rojo.

Sombrero Verde: Plantea alternativas, aunque pueden parecer absurdas o deliberadas pero son nuevos conceptos, nuevas ideas, nuevas percepciones. Son otros enfoques y rutas para solucionar loa problemas

Sombrero azul: Pone el orden en el aparente caos definiendo claramente las problemáticas. Son las instrucciones, la organización y el control de los demás sombreros. Formula las preguntas adecuadas y establece las tareas del pensamiento

Esta segmentación es cierto que ayuda tener en cuenta detalles que pueden pasar desapercibidos, ideas que quizá no se nos hubieses ocurrido previamente. Son direcciones de pensamiento para poder emplearlos en momentos oportunos. Cualquier secuencia que vaya bien como estrategia de pensamiento será válida y dará resultados. Aunque claro, él apunta que con este método se intenta hacer las cosas de 1 en 1 y no en paralelo.  Según De Bono, resulta imposible desarrollar sensibilizaciones de manera simultánea, y ahí no concuerdo del todo porque en ocasiones combinando más de una actividad hace que llegue la luz a esa respuesta acertada, lo veo más como actividades complementarias y no interferentes en un marco de rendimiento de la creatividad. Este tipo de método provoca los pensamientos, pero no debemos quedarnos ahí, no podemos permitirnos las recetas que se tornan camisas de fuerza, no podemos permitirnos conformarnos con los gurúes que venden métodos, porque hay miles en el mercado trazando caminos facilistas dirigidas a soluciones recurrentes. Es un poco lo que se hace en la academia, invitarte a estudiar creatividad bajo el influjo de métodos y criterios dentro de la propia subjetividad de los docentes. Van amoldando bajo la conocida forma, a esos retoños que intentan hacerlo diferente.

 

La herencia del cielo

Creo que todos tenemos el potencial y la capacidad para dar soluciones creativas ante planteamientos, situaciones, y necesidades tangibles. Tanto para solucionar un problema conocido como para descubrir una posibilidad allí donde otros no lo ven.

Que unos tienen más inclinación o más facilidad que otros, puede ser, pues los contextos socioculturales, el linaje hereditario, por ejemplo, portan un cúmulo de aptitudes que no se pueden negar, pero podemos movilizar esas aptitudes en actitudes. Tornándolas cotidianas, normalizando las aptitudes se vuelcan en sólidas actitudes. A veces bromeamos con la sabiduría astrológica, y decimos que los planetas se alinean cuando hay un ¡Ahá! o ¡eureka! moment. O alguien ha nacido con los planetas alineados cuando tienen suerte y claridad en el pensar. Y no muy lejos de la mítica broma es la realidad. Formamos parte de este gran todo, y también somos afectados por él.

Pero ya le tocó al tiempo desmitificar que sea producto de musas o dioses, o un don sobrenatural, sabemos que la conexión con lo creativo es un proceso individual, reside allí en ese campo de infinitas posibilidades que es nuestro interior, ese ecosistema que habita dentro de cada ser. Ejercitable, superable, dinámico, con resultados escalonados y únicos. No estoy dando un aporte, solo estoy observando hacia adentro y no hacia afuera, durante el proceso de crear es como el aforismo de Jung que dice: quién mira hacia fuera sueña y quién mira hacia dentro, despierta 😉

 

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